El artesano que no necesitaba innovar

Viñeta del libro "Reportajes", de Joe Sacco

Viñeta del libro “Reportajes”, de Joe Sacco

Por Claudia Lorenzo

Hay tipos que se ven listos y avispados según abren la boca. Suele tener algo que ver también con el hecho de ser curioso, la gente más sabia es la que más interés le pone a la investigación de lo que sea.

Esa sensación se percibe al asistir a un coloquio con Joe Sacco. Para quienes no le conozcan, Sacco es un periodista de origen maltés, aunque educado en Australia y Estados Unidos, que ha publicado los libros “Palestina: en la franja de Gaza”, “Gorazde: zona protegida”, “El Mediador” o “Notas al pie de Gaza”, entre otros. La diferencia de Sacco con el resto de los reporteros es que él no escribe artículos ni hace fotoperiodismo, ni graba para radio o televisión. Sacco crea comics, y todos estos libros que acabo de mencionar son reportajes hechos con esta técnica.

El Festival Internacional de Libros de Edimburgo tiene este año un segmento dedicado a los tebeos, llamado Stripped Book Festival. Sacco es uno de los ilustres invitados y no había más que ver lo llena que estaba la sala para darse cuenta de ello.

En “Reportajes”, uno de sus últimos libros, él menciona en la introducción el error de seguir siempre la senda del llamado “periodismo objetivo” que estudió cuando era joven. En la charla elaboró sobre el tema: “Todo lo que una persona ya trae consigo no desaparece porque haya estudiado periodismo objetivo. Cuando viajas a un lugar lo haces con unas ideas preconcebidas, y esas no se van. Yo no hago periodismo objetivo, yo hago periodismo honesto, lo más honesto que puedo. (…) El mero hecho de dibujar ya es algo subjetivo, porque estoy seleccionando una parte de lo que quiero contar.

Precisamente a causa de esta opinión, es una característica de los cómics de Sacco tenerle a él como personaje de las historias. “Me interesan los personajes fuertes, locales, pero también me interesa la relación que tienen los habitantes de los lugares a los que viajo hacia los extranjeros. (…) Muchas veces, hablando con periodistas en las diferentes localizaciones, escucho historias que dicen mucho más de la situación que vivimos allí que lo que luego ellos publican. El problema de esas historias es que normalmente involucran al periodista, y en Estados Unidos nos enorgullece no incluirnos a nosotros mismos en los artículos.

A la hora de escribir un reportaje o un libro, Sacco selecciona conflictos que le llaman la atención. Se muda al lugar durante semanas, a veces meses, e intenta pasar como un ciudadano más, dejando que los habitantes se acostumbren a él antes de empezar a preguntar. Después entrevista a la gente, normalmente sin un equipamiento técnico que le acompañe. Esto relaja mucho al entrevistado y, de acuerdo con Sacco, le permite ser más honesto. “La gente normalmente interpreta un papel cuando ven una cámara de televisión”. Él, en vez de hacer bocetos en el lugar, simplemente toma fotografías que luego usa cuando vuelve a casa y comienza a crear los libros.

Llenando la hora de curiosidades (“la primera vez que gané un premio de dibujo, lo hice con una rana que había hecho mi madre”), reflexiones sobre el poder del cómic sobre otras formas de periodismo (“es muy fácil llevar a la gente al pasado, dibujando puedo recrear cualquier cosa”) o básicos del periodismo (“La clave es siempre el contexto”), Sacco iluminó a una audiencia ávida de escuchar a un miembro de un colectivo que últimamente no recibe demasiado amor público ni, a veces, lo exige con su trabajo. Haciendo lo que hace, Joe Sacco es una de las múltiples luces al final del túnel.

Siguiendo el plan de ponerle por un día los cuernos al Fringe, me fui al Edinburgh International Festival, en donde el ingeniero eléctrico Moshe Kam presentaba una charla titulada “Cómo el arte interacciona con la tecnología en el cine”.

Dando una clase de historia de cine en vez de crear el ambiente para un coloquio revolucionario y polémico, lo más interesante se dijo en la ronda de preguntas. Un espectador preguntó sobre la tecnología que a él, como amante del cine, le intriga más y Kam respondió: “La háptica, aquella que tiene que ver con el sentido del tacto”. Y no sé a vosotros, pero a mí ir a ver una película y poder tocar lo que veo no me llama especialmente. Kam hizo hincapié en lo maravilloso que será, en un futuro, que el espectador interactúe con el filme, y el moderador, el que hizo la pregunta y una servidora, entre otros negamos con la cabeza. “Yo prefiero que el autor siga teniendo el control”, dijo el espectador. Sin embargo, semejantes avances serían maravillosos utilizados en los videojuegos.

Yo también elijo al autor como controlador. Nunca fui fan de los libros de “Elige tu propia aventura” y confío en gente como Joe Sacco para contarme lo que pasa. Él, que es una esponja que lo observa todo cuando se muda a los lugares sobre los que trabajará, dice “Hay muchísimas cosas que percibes, que te llevas contigo, si prestas atención”. Y todas esas cosas él se las queda sin necesidad de la tecnología háptica. Ah, lo maravillosos que son los libros.