Entrevista con Paulette Douglas, directora del documental “The TEAM makes a play”

The TEAM Makes a Play, en la foto Heather Christian y Brian Hastert

The TEAM Makes a Play, en la foto Heather Christian y Brian Hastert

“Creí que ver el proceso creativo de otras personas me ayudaría a encontrar ideas”

Por Claudia Lorenzo

En La Crítica NYC ya hemos hablado de The TEAM y el documental sobre su obra “Mission Drift”: “The TEAM makes a play”. Rodada de forma independiente, cámara en mano, la película se estrenó en Edimburgo el 1 de Agosto y ayer vivió su última proyección. Acompañado en todo momento por su directora, Paulette Douglas, el documental explora el proceso que siguen los miembros de una compañía de teatro para crear una obra, en concreto en este caso, que analice el capitalismo americano. A través de entrevistas y, sobre todo, de acceso exclusivo a las reuniones de la compañía, Douglas nos muestra cómo duele seguir una pasión propia y, a la vez, qué satisfacción más grande produce llevar esa pasión a buen puerto. Nos encontramos con ella antes de que vuelva a Estados Unidos, para hablar del filme y de la experiencia Fringe.

Mi prima fue una de las fundadoras de The TEAM en 2004, aunque ahora vive en Chicago y ya no forma parte de ello. Yo había visto tres de sus producciones y me encantaban. Cuando “Architecting”, la anterior a “Mission Drift”, volvió a Nueva York tras pasar por Edimburgo, fui a verla al PS21. Era enero de 2009. Al acabar, le pregunté a mi prima cómo nacían las ideas de las obras y ella me explicó el proceso colaborativo de la compañía. Era muy interesante, y le pregunté si alguien había hecho algún documental sobre el mismo. Nadie, así que me puso en contacto con Rachel Chavkin, directora artística. Ella vio mi trabajo, se lo enseñó al resto de los miembros de la compañía, y votaron a favor de la idea. El problema es que ellos ya habían empezado a trabajar en el nuevo proyecto por las mañanas mientras representaban “Architecting” por las tardes, así que si quería subir a bordo tenía que empezar inmediatamente.

Corriendo, Paulette Douglas cambió el SD de la cámara inicial por una HD e inició un trabajo técnico paralelo: “Nunca me imaginé que grabaría yo el documental entero. Como venía de la televisión, no tenía muy clara la forma de trabajar del cine independiente y cómo conseguir dinero, pedir subvenciones… Justamente porque tuve que empezar inmediatamente, tampoco pude hacer una pre-producción. Después ya fue muy tarde. Además no era una película comercial ni una película sobre temática social, encontrar inversores era imposible. Me volví mejor cámara a medida que pasaba el tiempo, pero rodé en automático la mayoría. No es difícil rodar con estas cámaras, y yo, precisamente por llevar toda la vida diciéndole a la gente qué quería ver en pantalla, tenía buen ojo.

El calendario de la compañía parecía relativamente claro. Se creía que la creación de la obra llevaría un año, que es lo que Douglas también pensaba. Sin embargo, a medida que la historia se introducía más y más en la crisis, el proyecto se embarraba, perdía ayudas y subvenciones, sufría bajas personales y, sobre todo, vivía inmerso en una mezcolanza de ideas, géneros e historias que complicaban ver la luz al final del túnel. “Cada vez que algo negativo pasaba, cualquier calamidad, estaba claro que era malo para ellos, bueno para el drama en la película, pero también malo para mí porque el tiempo iba extendiéndose y yo estaba dedicada a esto exclusivamente.”

Pese a las dificultades, sorprende mucho cómo Douglas ha conseguido captar el alma de la compañía. Sin duda eso se debe a la honestidad con la que los miembros se ponen ante la cámara y responden a las preguntas sin miedo. “Me sorprendió cuan cándidos y abiertos fueron en las entrevistas. Rachel, que es muy lista y elocuente, siempre decía lo correcto. No hubo ningún momento en el que me revelase algo secreto. Pero precisamente eso la define muy bien: ella no se iba a romper, no iba a cejar en su empeño, no iba a renunciar… Ella, que era el centro y la persona que pasó por todo lo malo, no muestra ninguno de sus sentimientos en cámara. En cambio los demás no creo que supiesen ser de otra forma. Fueron extremadamente honestos conmigo.”

Una de las escenas que más llama la atención entre el público es la entrevista con uno de los miembros, Frank Boyd, en su apartamento. En él vemos que tiene la bañera metida en la cocina, y sus declaraciones están hechas desde ahí. “Fue su idea. Yo no había visto un piso como ése antes, y él el que sugirió hacer la entrevista en la bañera, con la ducha abierta. Nunca le hubiese pedido hacer eso, como directora quiero ser testigo y no parte. Pero gracias a Dios que hizo eso, es una imagen indeleble para el público.” Boyd, uno de los intérpretes que acabó abandonando “Mission Drift”, es el primero que declara, tras un mes dedicados al proyecto, que no encuentra nada en él con lo que identificarse. A la vez que la audiencia se pregunta qué narices están haciendo estos chicos en los ensayos, porque sus ideas y sus movimientos son extremadamente confusos, descubrimos que Frank duda sobre lo mismo. “Yo también lo pensaba”, dice Douglas. “Durante mucho tiempo quise gritarles ‘Pero qué hacéis, no hagáis eso’. Es duro ser quien lo ve todo pero no puede decir nada.

Otro personaje, además de Chavkin, que se eleva sobre el resto es el de Heather Christian. Compositora y amiga de Rachel, Heather, sin ser parte del TEAM, se incorporó a “Mission Drift” cuando decidieron convertirlo en un musical. Sus canciones (escribió más de cuarenta, aunque sólo siete acabaron en la obra), su energía y su optimismo brillan durante todo el documental y producen una energía positiva que alcanza, no sólo a sus compañeros de trabajo, sino a toda la audiencia. Douglas se ríe cuando la menciono. “Yo me enamoré de ella, mi editor se enamoró de ella… Es guapa, tiene talento, es lista y, además, es divertida. No se preocupa por nimiedades. En momentos en los que de verdad quise parar, pero no dejar el proyecto a la mitad, fue su música lo que me motivó, lo que me convenció de que algo bueno iba a salir de ahí.

Al analizar el proceso, Douglas se muestra sorprendida por el mismo. “En el medio en el que yo trabajo, las ideas malas no se presentan. Se descartan. En cambio, a Rachel nunca la escuché decir que no a nadie. Lo intentaban todo en busca de ese momento que impulsase la creatividad.”

Si desde el asiento del cine, a medida que pasan los meses, los espectadores seguimos confusos sobre lo que están haciendo, una se pregunta si Douglas sintió lo mismo y dudó del objetivo final mientras rodaba. “Claro que sí. En abril de 2011 fui a una lectura general. Hasta entonces yo había rodado partes de los ensayos, pero hacía mucho que no escuchaba toda la historia. Y de repente pensé: “Dios mío, esto funciona, el proceso funciona”. ¡Empecé a llorar! Es una forma muy difícil de ganarse la vida pero así se crea el arte.

“The TEAM makes a play” es una película proyectada en medio de un festival de teatro y espectáculos en vivo y en directo. El reto es mayor y llegar a la audiencia potencial aún más difícil. “Estar aquí no ha sido la experiencia que quería que fuese y, a la vez, he aprendido tanto. Yo sabía, y sé, que hay un público para esta película. Lo difícil es encontrarlo y dirigirse a ellos. No creo que el Fringe haya sido el lugar correcto, o si lo es, no creo que haya sido el momento correcto. Quería que lo viesen artistas, y aunque están aquí, durante la primera semana respiran sólo sus propios espectáculos. Me disgusté al ver que no venía mucha gente. Pero tras varios días, me di cuenta de que la masa no iba a llegar pero que la película es buena, y ha sido bien recibida por quien la ha visto.”

Un documental de calidad merece un mayor reconocimiento. “Necesita mostrarse a quien persigue una carrera en las artes. Quiero encontrar un distribuidor en Reino Unido y otro en Estados Unidos, para proyectarlo en institutos, academias… Los artistas que la han visto, especialmente los jóvenes, están muy emocionados, se sienten motivados al ver la lucha de The TEAM, al ver que una compañía con éxito tiene las mismas dudas y los mismos problemas. Eso da esperanza y confianza. Creo que es una herramienta valiosa y que tiene que encontrar su público. Una de las cosas que más me fascinó fue documentar el proceso creativo. Precisamente porque siempre que comienzo un nuevo proyecto me pregunto si encontraré una nueva idea, si seré capaz. Yo, y todo el mundo. Creí que ver a otras personas hacerlo me ayudaría a encontrar la forma de encontrar las ideas. No tengo claro que lo haya hecho aún”, concluye Douglas mientras se ríe.

The TEAM están a punto de estrenar su nueva obra, “RoosevElvis”. Douglas confía en que “Mission Drift” siga trayendo cola, ahora que se ha estrenado con éxito en Londres, y que vuelva a Nueva York o que vaya de gira por Estados Unidos. Al final, tanto la labor de la compañía de teatro como la de la directora acaban uniéndose en un solo camino. Después de una carrera en la producción, de cinco Emmys y de muchos documentales sobre deportes, Douglas ha experimentado un nuevo proceso.

Creo que tienes que seguir tu pasión. De eso va la película, de sobrevivir mientras haces algo que te apasiona. En ocasiones, la vida te pone en el camino otras formas de canalizar la creatividad. Lo que yo hice fue empezar a trabajar. Siempre quise ser directora de cine independiente, pero me ofrecieron un trabajo de editora en un canal de televisión al acabar la carrera y lo tomé. Personalmente, tras una carrera con éxito, ahora estoy haciendo lo que creía que quería hacer cuando estudiaba.” Douglas se detiene a pensar. “Es curioso, ésta es la primera vez que lo pienso