Complicidad hermética

Crítica

“Tú y yo” de Bernardo Bertolucci

Por Sara Méndez

Basada en una novela de Niccoló Ammaniti, “Tú y yo” narra la historia de un adolescente solitario que decide recluirse en el sótano del edificio donde vive durante una semana. Una vez más, Bernardo Bertolucci (Parma, 1940), autor de films como “El último tango en París” (1972) o “Pequeño Buda” (1993), explora la esencia del ser humano a través de ese estilo claustrofóbico al que nos ha sometido en tantas de sus películas.

Lorenzo (Jacopo Olmo Antinori) está pasando por el cataclismo que es la adolescencia. Egoísta y ególatra, el joven atormenta a sus padres con su hermetismo. Aprovechando la semana blanca escolar, Lorenzo se aísla del mundo encerrándose en una habitación oscura y polvorienta con su móvil, su portátil y un hormiguero-terrario que observa con fascinación. Pero cuando su hermanastra (Tea Falco), una drogadicta a la que apenas conoce, irrumpe en su espacio, se verá forzado a salir de su autismo. Ese encuentro es la salvación de los personajes, lo que les libera y les hace crecer.

Tras nueve años alejado del cine, Bertolucci regresa con una producción puramente italiana. Interpretada por actores desconocidos, el director aprovecha la frescura y espontaneidad de los jóvenes para crear una obra sutil a la vez que intensa. Y es que la belleza del film radica en el intimismo de la trama y en la poesía con la que Bertolucci plasma la relación entre Lorenzo y Olivia, cargada de erotismo y ternura.

El tratamiento del espacio es, así mismo, un elemento fundamental en la historia. A medida que los personajes se van familiarizando el uno con el otro, el cuarto parece expandirse. La luz que entra por el único ventanuco que da a la calle resulta liberadora, pero sólo cuando Lorenzo y Olivia dejan al desnudo sus corazones heridos, son capaces de salir al exterior, a la vida, a la realidad… Ese momento queda plasmado en la escena en la que los dos bailan al ritmo de “Ragazzo solo, ragazza sola”, versión italiana del “Space Oddity” de David Bowie. Es un momento tierno y desgarrador, alejado de la cursilería que, por un momento, acecha al comienzo del film.

Puede que “Tú  y yo” no sea su mejor obra, pero es sin duda una historia conmovedora y pasional, con la que Bertolucci consigue emocionar una vez más al público a través de la melancolía y el ardor con los que envuelve a estos personajes cuyo esperanzador final resulta un tanto incierto.