Complaciente inocencia

Julianne Moore como “Susanna” y Onata Aprile como “Maisie” en WHAT MAISIE KNEW. Photo courtesy of Millennium Entertainment.

Julianne Moore como “Susanna” y Onata Aprile como “Maisie” en WHAT MAISIE KNEW.
Photo courtesy of Millennium Entertainment.

Crítica

“What Maisie Knew” (2012), de Scott McGehee y David Siegel

Por Sara Méndez

Basada en la novela de Henry James publicada en 1897, “What Maisie Knew” es una historia sobre amor y egoísmo, sobre familias rotas y padres irresponsables. A través de la mirada inocente de Maisie (Onata Aprile), los directores Scott McGehee y David Siegel nos muestran los efectos que el divorcio de unos padres tienen en una niña de seis años. Ambientada en la actualidad, la trama resulta relevante en la sociedad en la que vivimos.

Atrapada entre Susanna (Julianne Moore), una madre emocionalmente inestable, y Beale (Steve Coogan), un padre ausente, Maisie trata de complacer a aquellos que la rodean mientras es manipulada con promesas y regalos que intentan llenar el vacío emocional al que la someten. Tras un divorcio inevitable, ambos progenitores luchan por la custodia de Maisie con la única intención de dañar al otro, hiriendo de manera silenciosa a su hija, quien observa la situación con inocente resignación. Pocas semanas después del divorcio, Beale se casa con la niñera, Margo (Joanna Vanderham), quien se encarga de hacer comprender la situación a la niña, y Susanna, con Lincoln (Alexander Skarsgård), un joven camarero a quien utiliza para poder mantener la custodia de Maisie mientras se va de tour con su grupo de rock.

Con el único anhelo de ser protegida y querida, Maisie se vuelca en aquellos que la cuidan y que realmente se preocupan por ella; aquellos capaces de proporcionarle el amor que sus padres son incapaces de darle, de ver el tormento en sus ojos.

“What Maisie Knew” es una historia como otra cualquiera y sin embargo, hay algo que la hace especial. Quizás es la jovencísima Aprile, cuya mirada consigue penetrar el corazón de cualquiera que la mira. Pero también es la habilidad con la que los guionistas consiguen conmover al espectador sin caer en lo melodramático y logran mostrar el sufrimiento de una niña de manera implícita a través de su mirada silenciosa, incapaz de comprender todo lo que sucede a su alrededor.

La complejidad de los progenitores nos hace cuestionar el amor que sienten por su hija; ese amor egoísta y dañino de padres egocéntricos e inseguros. A pesar de sentir desprecio hacia ellos, en ocasiones conseguimos entender los motivos que les llevan a comportarse de manera tan cruel y sentimos compasión por su ineptitud, aunque sea brevemente.

Así mismo, la relación que se desarrolla entre Lincoln y Maisie es verdaderamente conmovedora. Skarsgård plasma de forma genuina el cariño que siente por esa niña con botas de cowboy abandonada por unos padres irresponsables que traspasan su responsabilidad a desconocidos, a la vez que pretenden mantener el amor que Maisie siente hacia ellos intacto.

“What Maisie Knew” es, ante todo, una lección sobre el significado del amor; simple y a la vez reveladora; triste y a la vez hermosa.