Clase abierta

Peter & Simon Brook (c) Brook Productions/D’Audeville

“A stage space has two rules: (1) Anything can happen and (2) Something must happen.” 

-Peter Brook

 Crítica

The Tightrope (2012) de Simon Brook

Por Guillermo López García

Si un actor se pusiera a imaginar como sería el ensayo perfecto, aquel en el que tuviera toda la libertad para poder explorar sin la exigencia de un resultado, aquel en el que pudiera jugar sin límite y donde el error fuera el más preciado de los tesoros, un espacio ideal en el que el artista prevalece… Magia. Ese lugar imaginado existe. O más bien existe un centro de investigación teatral dirigido por un maestro genial cercano a los noventa años de edad llamado Peter Brook . Y su hijo Simon nos ha regalado la oportunidad de adentrarnos en esa utopía fantástica del teatro total.

Peter Brook nació en Londres en 1925 y es considerado como uno de los directores de teatro más influyentes del siglo XX. Brook siempre ha estado vinculado a las más importantes instituciones del teatro tales como la Royal Opera House, Royal Shakespeare Company,Theatre des Nations, Centro Internacional para la Investigación Teatral (que dirige en la actualidad) o Les Bouffes du Nord. Siempre rodeado de las más variadas nacionalidades, considerando esa mezcla una parte enriquecedora y fundamental para el teatro que siempre le ha interesado. Brook ha viajado por medio mundo y ha puesto en escena a los más grandes: Beckett, Shakespeare, Chejov, Jarry, Genet, Weiss, Debussy, Bizet, Sacks…

The Thightrope, dirigida por el hijo de Brook, Simon, es una una hora y veintiséis minutos de momentos esenciales en el proceso de creación del maestro. A sus 87 años, Brook consintió que el espacio sagrado que representan los ensayos que dirige fuera “alterado” por la presencia de cinco cámaras dispersas por la habitación en un curso especial de diez semanas de duración en el que se sintetiza la esencia de su filosofía. El propio director reconocía que había tardado toda su vida en hacer esta película. Una vida entera dedicada a observar a su padre y tratar de entender la esencia de su discurso, como un alumno más. No hay nada artificial ni gratuito en este documental. Abundan los silencios. Es fascinante poder observar desde la tranquilidad de una sala de cine el trabajo minucioso del maestro y sus iguales. El personaje irradia humildad, rigor y respeto. Brook es un hombre tranquilo que cambia del francés al inglés automáticamente (ha vivido en París media vida) y que trata de igual a igual a sus alumnos o aprendices. Claro que entre los asistentes se encuentran maestros de la talla del gran interprete y teórico Yoshi Oida.

El documental de Simon Brook es un tesoro impagable que deben revisar periódicamente todos aquellos cuyas profesiones estén relacionadas con el arte en general y el teatro en particular. La película debería formar parte del catálogo de todas las escuelas de interpretación del mundo. Imagínese poder asistir a un ensayo con Samuel Beckett cuando montaba su Godot, observar a Chejov trabajar mano a mano con Stanislavski o presenciar la representación de un Shakespeare original… fantasías imposibles. Simon Brook nos ha asegurado que una de ellas es real; ya podemos decir que hemos tenido el privilegio de observar de cerca un ensayo del gran Peter Brook.

Entrevista con Peter Brook de 1983