Ciclo “Amor LGTB” en Café Kino + Programación julio

Por Claudia Lorenzo

De acuerdo con una encuesta que ha realizado el portal cinematográfico Indiewire entre sus lectores, las películas más importantes de temática lesbiana, gay, transexual o bisexual de los últimos 45 años (desde los disturbios de Stonewall) están encabezadas por dos pesos pesados: Milk, de Gus Van Sant y Brokeback Mountain, de Ang Lee. En el apartado de los directores más influyentes, Van Sant vuelve a triunfar, seguido de nuestro orgullo nacional Pedro Almodóvar.

Me gusta incluir a Almodóvar en este artículo porque apunta a algo que me enorgullece de nuestro país y, en los tiempos que corren en los que no nos salva ni el fútbol de la humillación (aunque siempre nos quedará Nadal), es bueno tener cosas que nos hagan hinchar algo el pecho. España fue uno de los primeros países en legalizar el matrimonio homosexual, no hace tanto. Si bien en otras cosas vamos a pedales, en el caso de los derechos de los homosexuales nos adelantamos legalmente al tiempo e hicimos lo correcto.

La lucha por estos derechos es la pelea de los derechos humanos de nuestros días, aunque sigamos batallando los frentes racistas y machistas, porque ninguno de los dos movimientos ha logrado todavía una igualdad completa. En el futuro nuestros hijos y nuestros nietos se asombrarán o indignarán, como hacemos nosotros hoy en día con el hecho de que la mujer no fuese un ser autónomo o el hombre negro fuese automáticamente un esclavo, ante la actitud que se ha tenido hacia la gente que ama a su mismo sexo. Y nos preguntarán, sin duda, qué hicimos nosotros para combatir los prejuicios y el odio injustificado, ése que nace del miedo al diferente.

El arte, como siempre, tiene la responsabilidad de denunciar las injusticias (Milk, Philadelphia) pero también ha de dar visibilidad a diferentes colectivos y, una vez roto el tabú, hablar de esos colectivos de forma normal, dejando su sexualidad a un lado y centrándose en otros temas. Así, si en una película de aventuras el romance heterosexual no es lo más importante del argumento, llegará un día en el que haya películas de acción, aventuras, terror, etc, en donde el amor entre dos hombres o dos mujeres tampoco sea para nada objeto de atención. Y eso será bueno. De momento, con pasitos de bebé, vemos cómo cada vez los personajes homosexuales copan más la gran pantalla (aunque sigue habiendo una mayoría estrepitosamente masculina, a pesar de La vida de Adèle) y cómo sus historias tocan muchos más palos que los que únicamente tienen que ver con su sexualidad.

Café Kino ha programado un ciclo espectacular, de películas que han recibido una recepción crítica impresionante y que, en su mayoría y como indican las encuestas de Indiewire, han sido muy importantes en la historia del cine LGTB mundial. No dudéis e id a verlas.

Reseñas por Guillermo López García, Fernanda Valencia, Rau García y Claudia LorenzoAlucinanteMundodeMorgan

El alucinante mundo de Norman (2012), de Chris Butler y Sam Fell

Norman, muy al estilo del niño del Sexto Sentido, es capaz de ver a los muertos y de interactuar con ellos, como hace con su abuela. Nadie le cree, ni su familia ni sus compañeros de clase, y sufre abusos en la escuela igual que su mejor amigo Neil, un niño gordo que sí confía en los poderes paranormales de Norman. Un día, ensayando una obra de teatro que conmemora la matanza de las brujas del pueblo 300 años atrás, Norman tiene una visión del pasado en la que es perseguido por los ciudadanos de la zona por ser considerado un brujo. Poco después, se encuentra a su tío y éste confiesa que debe preparar un ritual para proteger al pueblo de las hechiceras. Pero el hombre muere y Norman se convierte en el encargado de velar por la salud de sus conciudadanos. Paranorman, o El alucinante mundo de Norman, fue la segunda película de animación stop-motion del estudio Laika, tras Coraline en 2009. Nominada a todos los premios de animación del año, aunque batida por Brave en la mayoría, la película tuvo una gran acogida de crítica y público. Fue, además, famosa por incluir en la historia a un personaje homosexual -algo poco común en una película infantil, se entiende-, un hecho que fue recibido de diferentes formas y que el director Chris Butler defendió diciendo “Me pareció importante que fuéramos valientes al respecto. Si le estamos diciendo a los espectadores que no deben juzgar a otras personas, entonces debemos tener la fuerza de nuestras convicciones”.

BoogieNights

Boogie nights (1997) de Paul Thomas Anderson

Ambientada en 1977, cuando el sexo era seguro, cuando el placer era un negocio y el negocio estaba en su mayor esplendor, el productor idealista de pornografía Jack Horner (Burt Reynolds) aspira a elevar su aptitud a una forma de arte. Horner descubre a Eddie Adams (Mark Wahlberg), un atractivo y joven talento que trabaja de camarero en un club, y lo introduce en la gran familia de directores de cine, desequilibrados y superviventes que están siempre en la busca de algo nuevo que hacer. El ascenso de Adams, de un don nadie a una celebridad del entretenimiento adulto, es veloz, y pronto el mundo entero parece conocer su alter-ego del porno “Dirk Diggler.” Ahora, cuando la música disco y las drogas están a la moda, la moda fluye rápidamente y la fiesta parece no detenerse nunca. Los deseos de Adams de convertir el sexo en una celebridad están apunto de estrellarse con la fría y dura realidad. Con un reparto increíble, ganadores de grandes premios, incluyendo a Wahlberg y a Reynolds, Philip Seymour Hoffman, Julianne Moore, John C. Reilly, Don Cheadle, William H. Macy, y muchos más, Boogie Nights fue desarrollada después de que Anderson hiciera el corto documental The Dirk Diggler Story en 1988 y fuertemente influenciada por el documental titulado Exhausted. Pincha aquí para leer la crítica.

Boy'sDon'tCry

Boys Don’t Cry (1999), de Kimberly Peirce

Basada en una historia real que la directora y coguionista leyó en un periódico en abril de 1994 sobre una chica llamada Teena Brandon que decidió emprender una nueva etapa como un chico, de nombre Brandon, que no llegó nunca a operarse para cambiarse de sexo. La noticia estaba escrita con un estilo un tanto sensacionalista, pero para escribir el guión ella y Andy Bienen pasaron cinco años documentándose, para producir una película fiel a la realidad, todo un homenaje a Brandon, como quería que le llamaran, refiriéndose a él con artículo masculino. En el filme se hace una especificación importante: que no es lesbiana (ni bisexual), sino hermafrodita, algo que la mayoría de sus “amigos” y desconocidos no comprenden y se niegan a hacerlo. La dura situación que se retrata en la película parece ser un problema de una época muy lejana, pero ocurrió en 1993, lo que demuestra que la sociedad aún está muy atrasada en estos temas (muchos siguen pensando que es una enfermedad mental y que tiene curación), lo que conduce a una marginación y a una persecución que a veces desemboca en tragedia. Por eso este tipo de películas son aún muy necesarias, porque a través del cine se puede hacer que la gente abra los ojos ante las injusticias. Son como las estatuas que se ponen para que aprendamos del pasado y que la historia no se vuelva a repetir en el presente. Pero el futuro llega y se repite, así que hay que seguir plantando cara a los homófobos y racistas de todo tipo, y educar a las nuevas generaciones en valores de igualdad para todos los seres humanos, sin distinciones de ninguna clase. Protagonizada por una camaleónica Hilary Swank (ganadora del Óscar a Mejor actriz, por nombrar sólo uno de los muchísimos premios), junto a Chloë Sevigny, Peter Sarsgaard, entre otros, actores que están todos increíbles, Boys Don’t Cry trata de la lucha de una persona a favor de sí misma y contra el entorno que le reprime y le hace la vida más difícil de lo que ya es.

Brave

Brave (2012), de Mark Andrews y Brenda Chapman

Cuando Brave llegó, Pixar, que disfrutaba de un éxito sin precedentes en la industria de Hollywood, consiguió por fin rebatir una de las mayores críticas que había recibido durante sus dos décadas creando largometrajes de animación: la ausencia de protagonistas femeninos en sus historias. La respuesta a las voces que clamaban por una mujer al frente de una de sus narraciones fue Mérida, una princesa rebelde, habitante de las Tierras Altas de Escocia en época medieval, que se niega a que su destino sea simplemente casarse con el heredero de otro clan a pesar de que su madre insista en que es lo mejor para ella y su entorno. Con una animación extraordinaria, que cuida todos los detalles, desde el pelo de su protagonista, puramente rizado y pelirrojo, hasta  los paisajes escoceses en los que sitúa la acción, Pixar puso al frente del proyecto a Brenda Chapman, directora del Príncipe de Egipto, y primera mujer que encabezaba un proyecto del estudio. Ella y su equipo basaron el argumento del filme en la relación conflictiva entre Mérida y su madre. Sin embargo, dos años después de iniciarse la película, Chapman fue reemplazada por Mark Andrews, debido a “diferencias creativas irreconciliables”, aunque mantuvo su crédito de co-directora, lo que le permitió ser la primera mujer galardonada con el Óscar a Mejor Película de Animación (honor repetido este año por Jenniffer Lee, co-directora de Frozen). Brave, aunque recibió críticas que no la situaban a la altura de otros filmes de Pixar, ofrece un argumento diferente pero universal, aquel que narra las diferencias que surgen entre madres e hijas una vez éstas crecen. Huyendo del romance como de la pólvora, Brave revoluciona completamente el concepto de “historia de princesas” – una puerta por la que también pasaría la ya mencionada Frozen– y lo adapta perfectamente al siglo XXI y a las preocupaciones y problemas de hoy en día. Por no hablar de que, como cualquier producto Pixar que se precie, es extremadamente divertida. Pincha aquí para leer la crítica.

LaCalumnia

La calumnia (1961) de William Wyler

Con guión de John Michael Hayes y basado en la obra de teatro homónima, escrita por Lillian Hellman y estrenada en 1934, La Calumnia fue dirigida por William Wyler, y contó con un reparto de lujo encabezado por Audrey Hepburn, Shirley MacLaine y James Garner. Karen (Audrey Hepburn) y Martha (Shirley MacLaine) son amigas y socias y dirigen una escuela privada para niñas. Karen está prometida con el doctor Joe Cardin (James Garner), con el que pretende casarse pronto, aunque Martha, que no quiere ocuparse ella sola de la escuela, insiste para que retrase la boda. Una alumna, despechada por un castigo que ha recibido, oye por casualidad un comentario y lo utiliza, distorsionándolo ante su abuela, para acusar a las profesoras de ser amantes. El rumor se extiende rápidamente entre los padres y los tutores, y pasadas veinticuatro horas la escuela se queda sin alumnas. Pronto, Karen y Martha se enterarán del contenido de la calumnia levantada. Para cuando se descubra la verdad, las profesoras habrán cerrado la escuela, habrán perdido un juicio por difamación y el proyecto de matrimonio habrá fracasado. La obra de Hellman se inspiró en la historia real de dos profesoras de escuela en la Escocia de 1809, cuyas vidas fueron destruidas cuando uno de sus estudiantes las acusó ​​de participar en una relación lésbica. En este caso, ellas ganaron el juicio pero el daño irreparable a su imagen en aquella sociedad acabo por arruinar su existencia. En el momento del estreno de la obra de teatro (1934) la mención de la homosexualidad en el escenario era ilegal en el Estado de Nueva York, pero debido al éxito de las representaciones las autoridades decidieron pasar por alto la prohibición. En el documental de 1996 The Celluloid Closet, Shirley MacLaine afirma que durante los ensayos y el rodaje ella y Hepburn nunca comentaron la supuesta homosexualidad de sus personajes. Era 1961 y  la homosexualidad seguía siendo tabú. Pincha aquí para leer la crítica.

CowboyMedianoche

Cowboy de medianoche (1969), de John Schlesinger

Para los amantes de esta película ganadora del Óscar a mejor película, a mejor director y a mejor guión adaptado, con escenas, personajes e interpretaciones míticas de las historia del cine que se han homenajeado en decenas de filmes posteriores y con la inolvidable banda sonora de John Barry, recomendamos leer la novela homónima de James Leo Herlihy. En sus páginas comprobarán que efectivamente es un material potentísimo para hacer una adaptación cinematográfica. La película es tan buena, en todos los sentidos, que cuando leamos las detalladas descripciones ya no podremos separar a Jon Voight como “Joe Buck” y a Dustin Hoffman como “Ratso” (o “Enrico Rizzo”) tal y cómo los guardamos en la memoria, pero fue gracias al germen literario por el que nació esta obra maestra, bastante fiel al texto original, de John Shlesinger, director de interesantes y muy diferentes películas como El día de la langostaEl juego del halcónLos creyentes o Marathon Man, en la que repite de nuevo con Dustin Hoffman. Un hombre joven que trabaja de lavaplatos en Houston (Texas) se cansa de su monótona vida y decide abrirse horizonte viajando a Nueva York, donde ha escuchado que hay mujeres con dinero que pagan por mantener relaciones sexuales. En la jungla de la gran ciudad que es Manhattan, aún desconocida para él, se topa con un trapichero de poca monta, un estafador conocido por su mala fama en el barrio, que se aprovecha de gente como él. La sinopsis de la película ya promete, pero es mucho más profunda de lo que parece en superficie. Es una conmovedora historia sobre la madurez y la sed de independencia, sobre los sueños utópicos y la inocencia, sobre los peligros y los obstáculos que surgen en la vida adulta. Sobre la amistad, por encima de todo. Pincha aquí para leer la crítica.

Hedwig

Hedwig and the Angry Inch (2001), de John Cameron Mitchell

Recientemente trasladada de nuevo a los escenarios para reconvertirla en un exitoso musical de Broadway, espectáculo ganador de un Tony Award 2014 (Best Musical Revival), Hedwig and the Angry Inch ya se estrenó en los teatros off de Nueva York en 1998, hasta que en 2001 John Cameron Mitchell adaptó su libreto a guión cinematográfico. Esta sería su ópera prima, en la que se rodeó de profesionales con más experiencia y otros para los que la película significaría el lanzamiento definitivo de su carrera, como es el caso de Michael Pitt. El director, que además protagoniza la película, interpreta un papel con dosis de su vida personal pero sin llegar a ser autobiográfico, un personaje memorable por su construcción estética y emocional, que recuerda a veces al maestro de ceremonias de Cabaret (1975), de Bob Fosse, en parte por su fuerte acento alemán. Lejos de ser una caricatura del travestismo y la transexualidad, Hedwig es una sincera odisea interior, una historia sobre la búsqueda de identidad, un canto a la armonía de sentirse bien consigo mismo. Se trata de una magnífica película de “genero musical rock neo-glam post-punk”, como señala exactamente su director, con un gran peso dramático implícito en la letra de las canciones y sus partituras firmadas por Stephen Trask, que tiene ya su merecido lugar en la historia del cine.

LaLeyDelMásFuerte

La ley del más fuerte (1975) de Rainer Werner Fassbinder

Protagonizada por el propio director, autor también del guión, es una buena película para introducirse poco a poco en el universo y lenguaje de este cineasta alemán tan peculiar, no tanto por sus personajes y temáticas recurrentes, sino por la fuerte personalidad con la que selló todas sus películas. Rodada entre Alemania y Marruecos, y llena de situaciones “fassbinderianas”, La ley del más fuerte, también conocida como Fox and his friends, o como originalmente se titula, Faustrecht der Freiheit, cuenta la historia de un joven que trabaja en una feria ambulante cuya frágil estabilidad económica se trunca cuando detienen a su jefe y pareja, quedándose en paro. Sin embargo, ese día tiene el presentimiento de que le va a tocar la lotería, pero no tiene dinero ni para comprar un cupón, así que se prostituye en unos baños públicos. El hombre que se fijará en él en busca de sus servicios no sólo será un cliente. Ambos, muy distintos entre sí, pero afines precisamente por esto, entablarán una extraña relación de poder en la que sus roles sociales y valores personales jugarán un importante papel. Uno, el dominante, es un joven rebelde y solitario, con poca cultura y malos modales, no es peligroso, aunque lo aparenta; otro, el dominado, es un empresario con aires de burgués, fina educación, gustos caros y exquisitos. Ambos con familias y círculos de amistades en las que intentan mezclarse pero no terminan de encajar, aunque atraen por ser un perfil exótico en su hermético mundo. Pero, ¿qué ocurrirá cuando el chico malo tenga dinero? Uno es para el otro lo que siempre ha aspirado ser y no se ha atrevido. Quizá en el fondo no lo desean para serlo de por vida, pero sí para una temporada y saber qué se siente. Por eso, tenerse cerca es lo que les hace verse a sí mismos en un espejo de nostalgia y experimentar lo que no pueden en su propia piel, creando una dependencia que rechazan al mismo tiempo. Al fin y al cabo, detrás de estos disfraces, los dos son hombres frágiles, cada uno a su manera. Empiezan no significando más que morbo para uno e interés para otro, pero tienen más cosas en común de lo que a priori parece. Y mientras vemos cómo se miran, se hablan, se tocan, se tratan, nos preguntamos: ¿entre tanto sexo y dinero, hay espacio para un amor honesto?

MysteriousSkin

Mysterious Skin (2004) de Gregg Araki

Adaptación cinematográfica de la novela homónima de Scott Heim, indaga en la mente de dos niños que se hacen adolescentes y arrastran sus traumas, cada uno de distinta forma: el primero se convierte en un chapero sin escrúpulos y vive sin marcarse ningún objetivo en la vida, el segundo olvida lo que le ocurrió, aunque se lo teme. Es la necesidad de éste (cuando “despierta” y se hace mayor, pues hasta ese momento siempre ha sido un turbio tabú) la que le empuja a investigar sobre qué le pasó cuando era pequeño, y empieza por apuntar sus sueños en una libreta que guarda junto a la cama, pues sus recuerdos aparecen en su subconsciente representados como una experiencia extraterrestres al haber sido abducido por un OVNI. Para el que todavía no ha arruinado su vida, aún hay esperanza de dejar de tener esas insoportables pesadillas y esa sensación de saber, sin certeza, qué le ha pasado algo malo. Sólo hay una manera de superar estas secuelas: conocer exactamente los detalles de lo que le sucedió y enfrentarse a ello para pasar página. Uno de esos papeles que para ser aceptados por los actores, requieren que tengan que pensarlo con la almohada, por la exigencia a nivel de interpretación y por lo que significará en sus carreras una película tan arriesgada que trata un tema tan sensible. A los protagonistas Joseph Gordon-Levitt y Brady Corbet les salió bien la jugada. La historia es dura, por supuesto, pero quizá está enfocada a un público más adolescente. Intuyo que el guión, sobre el papel, sonaba mucho más crudo que llevado a la pantalla.

PinkFlamingos

Pink Flamingos (1972) de John Waters

Pink Flamingos pertenece al género de la comedia negra y el cine de explotación, escrita, producida, filmada, editada y dirigida por John Waters, maestro del cine bizarro. Su estreno causó una enorme controversia por lo explícito y real de sus imágenes. La última escena del filme es una de las más polémicas jamás rodadas por Waters: perro defeca en la calle y Divine recoge el excremento del suelo y lo ingiere. Este plano es real: está rodado sin cortes, por lo cual no hay trucaje posible. El argumento de la película es el siguiente: Babs Johnson (Divine) vive en Baltimore en una cutre caravana junto a su degenerado hijo Crackers (Danny Mills), su obesa madre (Eddie Massie) y su compañera Cotton (Mary Vivian Pierce). Su mayor orgullo es ser considerada la persona más inmunda del mundo, título que puede ser arrebatado por la pareja formada por Connie (Mink Store) y Raymond Marble (David Lochary). La película consagró a la extravagante drag queen Divine como estrella underground y junto a Mink Stole, David Lochary, Mary Vivian Pearce y Edith Massey formaron el grupo de colaboradores habituales de Waters, los llamados Dreamlanders. Pink Flamingos está coprotagonizada por David Lochary, Mary Vivian Pearce, Mink Stole, Danny Mills, Cookie Mueller y Edith Massey. Desde su lanzamiento ha tenido fervientes seguidores de culto, y está considerada una de las películas más emblemáticas de Waters. Pincha aquí para leer la crítica.

RockyPictureShow

The Rocky Horror Picture Show (1975), de Jim Sharman

A día de hoy, The Rocky Horror Picture Show no es una película al uso, casi ni una película de culto. Es una religión, una fiesta, un evento completo, una cultura. Ostenta el título de ser el filme que más tiempo continuado ha permanecido en salas de la historia, ya que siguiendo una tibia recepción en su estreno, se erigió como espectáculo perfecto para las sesiones golfas y ahí sigue. Ir a ver The Rocky Horror… al cine hoy en día es una experiencia que requiere disfraces, participación constante de la audiencia, canciones y escasa vergüenza. Pero, ¿qué es The Rocky Horror Picture Show? Basada en el espectáculo The Rocky Horrow Show, creado por Richard O’Brien y estrenado en Londres en 1973, la película, como su fuente original, homenajea a la ciencia ficción y las películas de terror de serie B mientras cuenta la historia (musical) de una pareja (interpretada por Barry Bostwick y Susan Sarandon) que se acaba de prometer y que sufre un pinchazo en la rueda del coche en el que viajan. Como consecuencia, los novios tienen que parar a pedir ayuda en un castillo en el que se celebra una convención anual de transilvanos… Y, ¿para qué seguir explicando un argumento tan maravilloso y extravagante? Lo mejor que se puede hacer con The Rocky Horror Picture Show es verla y abrazar su estilo bizarro pero divertido, su histrionismo, sus canciones y al Dr. Frank N. Furter, personaje creado por Tim Curry que, en esas listas maravillosas de Indiewire mencionadas en la introducción, resultó elegido como el personaje LGTB ficticio más importante de los últimos 45 años. Pincha aquí para leer la crítica.

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Velvet Goldmine (1998) de  Todd Haynes

En el Festival de Cannes de 1998, Haynes recibió el premio a la “Contribución Artística” por su recreación de la escena glam rock de principios de los años 70’s en el Reino Unido. La estrella Brian Slade (Jonathan Rhys Meyers) predice su propia muerte en el escenario. Cuando ésto realmente sucede, y se revela que el acto fue falso, el estrellato de Slade termina. Diez años después, el reportero y fan de la carrera de la estrella de glam rock Arthur Stuart (Christian Bale), quien fue testigo de la falsa muerte, comienza a investigar qué fue lo que realmente sucedió, al mismo tiempo que descubre nuevas facetas de la vida y carrera de Slade. Arthur visita a Cecil (Michael Feast), quien descubrió a Slade, sigue los pasos de Slade antes de convertirtse en estrella y su encuentro con el maniaco y estravagante cantante Americano Curt Wild (Ewan McGregor). La carrera de Slade comienza a despuntar cuando su manager Jerry Divine (Eddie Izzard) se hace cargo de él. Su ex-mujer Mandy Slade (Toni Collette) recuerda cuando primero se encontraron en 1969 y cómo su matrimonio fue paralelo a su ascenso a la fama: una estrella de rock bisexual viviendo al límite e idolatrado por los jóvenes. Para llegar a descifrar la vida de Slade, Arthur debe entrevistar a las personas que fueron parte de su vida en ese entonces, incluyendo al adicto a las drogas Wild, con el que Slade se unió en los escenarios por un tiempo. Los deseos del director de hacer una película, estilo biografía, basada en el personaje glam de David Bowie, no pudieron hacerse realidad ya que la estrella del rock se negó, asi que Haynes crea a los dos personajes principales basados en la figura de Iggy Pop y Bowie. Uno de los productores ejecutivos de la película independiente fue Michael Stipe, líder de R.E.M.. Además de haber sido bien recibida por la crítica, Velvet Goldmine fue el filme que catapultó la carrera de Rhys Meyers. Pincha aquí para leer la crítica.

ViciosPequeños

Vicios pequeños (1978) de Édouard Molinaro

Un maduro homosexual (Michel Serrault) vive desde hace veinte años con su compañero sentimental (Ugo Tognazzi). Cuando el hijo de éste decide casarse con la hija de un rancio funcionario del gobierno, la pareja tendrá que representar una farsa para disimular su homosexualidad y causar la mejor impresión posible a sus futuros consuegros. La jaula de las locas o Vicios pequeños es una comedia de enredo franco-italiana, adaptación de la obra teatral homónima de Jean Poiret de 1973 que estuvo en escena en el Palais Royal de París durante quince años consecutivos. Uno de los protagonistas de la obra en el teatro, Michel Serrault, coprotagoniza la película en el mismo papel junto a Ugo Tognazzi. Su carácter de cooproducción es la causa de la diversidad de títulos con la que se conoce la película. En Francia se estrenó con el mismo título que la obra de teatro original La cage aux folles (La jaula de las locas), mientras que en Italia se estrenó con el título de Il vizietto (El pequeño vicio), alusivo al desliz heterosexual de uno de sus protagonistas homosexuales. La película fue un auténtico éxito de público que propició dos secuelas: La cage aux folles II en 1980 (de Édouard Molinaro) y La cage aux folles III, elles se marient en 1985 (de Georges Lautner), al igual que de crítica, nominada a tres Oscars: Mejor director, diseño de vestuario y guión adaptado.

CARTELERA CAFÉ KINO – CICLO “AMOR LGTB” – JULIO 2014