Calle Cloverfield 10

Cloverfield Lane

Crítica

Todo lo monstruoso que implica ser humano

Por Joaquín Torán

Todo comenzó en una juguetería de Tokio.

J. J. Abrams y su hijo buscaban souvenirs de su viaje a Japón cuando el productor cayó en la cuenta de que Godzilla era el juguete estrella entre los tokiotas. Ante la ubicuidad del lagarto gigante, Abrams tuvo una revelación: se preguntó por qué los Estados Unidos no tenían su propio monstruo, y decidió crearlo. Surgió así, en 2008, Monstruoso (Cloverfield), un producto en el que se implicó gran parte de la troupe Abrams. El guionista, Drew Goddard, fue compinche del productor en Alias, Lost o Daredevil; el director, Matt Reeves, por su parte, era el director de algunos capítulos de Felicity, otra de las series surgidas de la imaginación del cineasta neoyorquino.

Monstruoso fue un fenómeno. Se benefició del estudiado secretismo de su rodaje e impactó con algunas de sus escenas: la decapitación de la Estatua de la Libertad , que provocó un enorme shock. Pero al margen del marketing, Monstruoso destacó también por su excelente factura técnica: fue un found footage, una película de las de cámara al hombro, muy por encima de la media. Ayudaba, por supuesto, su enorme presupuesto (25 millones de dólares) , aunque también la pericia con la que se tomaron las decisiones artísticas. El guión del film era un manual sobre cómo mantener al espectador en constante tensión. Monstruoso funcionó en casi todos sus apartados y sorprendió con algunas novedades.

Por ejemplo, presentaba a un monstruo devastador confuso, desorientado, profundamente asustado. Los responsables de la película consiguieron transmitir genuinamente ese miedo atávico en la criatura, haciendo que se notara su desconcierto, su sensación de estar fuera de lugar. Aquel ser parecía una cría en busca de su madre. Era una amenaza, pero no era de naturaleza hostil, como Alien. Hablamos de este bicho, y también de la anterior Cloverfield, porque ambas menciones son necesarias para contextualizar el siguiente episodio, que no secuela estricta, del ataque monstruoso, Calle Cloverfield 10 (10 Cloverfield Lane, Dan Trachtenberg, 2016).

Calle Cloverfield 10 presenta algún punto en común con su antecesora: comparte los mismos productores y desarrolla un universo idéntico. Pero ni el equipo técnico ni el enfoque de la película tiene nada que ver con la de 2008. Si en Monstruoso la angustia la generaba un apocalíptico escenario abierto y lleno de peligros, en este caso es un recinto cerrado, y reducido, el que crea desasosiego.

Michelle (Mary Elizabeth Winstead) sufre un accidente automovilístico del que es rescatada por Howard (John Goodman), un granjero paranoico con catorce años de experiencia como marine. Howard traslada a la chica a su búnker; la trata con una cierta cortesía y lo que él supone generosidad, pero a todos los efectos Michelle es una prisionera. No es la única: también está Emmett (John Gallagher Jr.), el vecino (de Howard) pusilánime y con brazo en cabestrillo.

La cinta tiene un suspense contenido y bien dosificado y actores espléndidos, pero acusa unos 15-20 minutos finales que desvirtúan el sentido de la trama

Howard cuenta inicialmente a Michelle que su cautiverio responde a cuestiones de estricta supervivencia, que está allí por su propio bien, pues aventurarse al mundo exterior entraña un riesgo mortal. La joven desconfía hasta que Emmett confirma el punto de vista del celador mutuo. Al presentar a dos cautivos no tan afines en la ignorancia de las razones de su aprisionamiento el guión realiza un pequeño giro sobre el tópico habitual. La que parecía una película sobre secuestrador y secuestrados, al estilo El coleccionista de William Wyler, pasa a ser una historia sobre las relaciones entre tres personas encerradas en un mismo espacio, obligadas a entenderse y, también, a respetarse.

El guión practica un juego sutil al repartir las simpatías del espectador, así como las culpas de los sucesos más tensos, entre los tres personajes principales. Josh Campbell, Matthew Stuecken y Damien Chazelle, los guionistas, se internan más bien en un juego de relaciones de poder y de soterrada lucha por la supervivencia de final incierto. Porque, nos sugieren, Howard, Emmett y Michelle son la humanidad restante; si con sus actos no son capaces de ponerse de acuerdo y de no tender a la violencia, ¿queda algún futuro a la raza de los hombres en el supuesto páramo exterior?

La cinta tiene un suspense contenido y bien dosificado y actores espléndidos. Decir a estas alturas que John Goodman está sobresaliente es como sentenciar que a abril le sigue mayo. Su papel de “survivalista” requiere a alguien capaz de estallar como un volcán, de ocultar secretos y a la vez de mostrarse entrañable. 

Calle Cloverfield 10 acusa unos 15-20 minutos finales que desvirtúan el sentido de la trama. Si los obviamos por su total intrascendencia, nos queda una película de suspense muy lograda.  

Título original: 10 Cloverfield Lane (2016)

Duración 103 min.

País: Estados Unidos

Director: Dan Trachtenberg

Guión: Damien Chazelle, Josh Campbell, Matthew Stuecken

Fotografía: Jeff Cutter

Música: Bear McCreary

Reparto: Mary Elizabeth Winstead, John Goodman, John Gallagher Jr.

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