Buscando a Nelson Mandela

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Crítica

Mandela: del mito al hombre (2013) de Justin Chadwick

Por Claudia Lorenzo

Contaba José Antonio Guardiola, director del programa televisivo En Portada, que cuando conoció a Nelson Mandela a propósito de una entrevista y le dio la mano, sintió una descarga de energía. El lenguaje cinematográfico encuentra complicado mostrar esa electricidad.

Mandela: del mito al hombre contrapone dos visiones de una realidad para ensalzar una y criticar la otra. Sin embargo, el resultado conseguido, si bien beneficia a la primera, hace entendible la segunda. Para que nos entendamos, Idris Elba, que se convierte en la imponente presencia de Nelson Mandela, recorre un camino lleno de indignación y enfado hasta alcanzar, décadas encarcelado mediante, el perdón y la paz, características que, como todos sabemos, llevarían a Sudáfrica a la abolición del apartheid en los 90. Winnie Mandela, interpretada por la actriz Naomi Harris, está descrita sin embargo como una mujer enferma, llena de odio y venganza, y con nula capacidad para perdonar. Eso intenta contarnos la película. Lo que Harris transmite, al final, es mucho más profundo. Con su interpretación le pregunta al espectador: ¿cómo es posible perdonar tras haber vivido tanto horror, tanta violencia, tantos abusos? ¿Es criticable detestar a nuestros opresores en estos casos? Elba y Harris comparten cartel en una demostración de que, si bien la figura central es la de él, la participación de ella en la historia no puede ser escondida ni juzgada a la ligera.

William Nicholson adapta al cine la autobiografía de Mandela, El largo camino hacia la libertad, dejando a la vista algunos (pocos) claroscuros de un personaje ya mitológico. La violencia ejercida por Nelson está de alguna forma justificada por las circunstancias del momento (el concepto biopic producido por los hermanos Weinstein debería mencionarse ahora), pero Idris Elba nunca interpreta el papel de santurrón, sino de hombre complejo con detalles buenos y malos. Sin embargo, la dirección que Justin Chadwick quiere tomar no es la del protagonista de cine que sufre una transformación y renace de las cenizas mejor y más fuerte. Mandela: del mito al hombre quiere dejarnos claro que Nelson era una figura impactante ya desde su nacimiento, un poco al estilo de Fruitvale Station. Parece que tratar los defectos de una figura tan importante minimiza lo que logró, cuando conseguiría todo lo contrario. Al fin y al cabo, esa sería una historia diferente. Esta, sin embargo, no es una película diferente.

Es difícil llevar a la pantalla la personalidad de Nelson Mandela. Es aún más complicado intentar hacerlo a través de toda una vida llena de eventos. La película de Chadwick pretende incrustar en dos horas y media la historia de sesenta años de apartheid y su abolición. El resultado es enciclopédico. Lo narrado bien podría corresponder a la entrada sobre Nelson Mandela en cualquier diccionario de biografías o, cómo no, al propio libro en el que se basa el filme. Sin embargo, a la hora de contar una historia tan inspiradora, es difícil apretujarlo todo y además llegar al espectador. Mandela: del mito al hombre nunca abandona de todo ese mito, porque los errores del pasado ayudan a ensalzar la figura de los 90 (ensalzable, por otro lado, en muchos aspectos). Sirve para que aquellos que admiramos a la figura nos sintamos mejor con nosotros mismos por haberle “conocido”, frente a aquellos blancos que disparaban contra él en la Sudáfrica de los 50. Lo emocional surge de la realidad, no de la pantalla. Y hay momentos que encogen el corazón. Pero el filme no aporta nada a la cinematografía mundial, algo mucho más lamentable en un año en el que vimos partir a esa figura legendaria.

Es una pena el tratamiento que se le da hoy en día a los biopics. Después de todo, Ciudadano Kane, considerada la mejor película de la historia, pertenecía al género. Bien es cierto que el personaje a retratar era completamente opuesto al de Mandela (y bastante más criticado), pero su tratamiento cinematográfico fue revolucionario. Hace unos años con La red social todos tuvimos claro que no veíamos la vida de Mark Zuckerberg, sino la versión Sorkiniana de ella. Aún así fue una obra diferente e interesante. Lo más llamativo de ésta, sin contar con los actores, es la canción de U2.

Tal vez hay personajes que al cine se le quedan grandes. Y eso no es lo mismo que decir que el actor que les interpreta se quede pequeño. Pocos tienen tanto talento y presencia como Idris Elba. El problema es que Mandela era mucho más grande que el cine.