Batman v. Superman

Batman
Crítica

Dioses y hombres

Por Pablo Álvarez

Vivimos en una época en la que el paradigma del blockbuster pasa por trasladar a la gran pantalla a los superhéroes que han poblado las páginas de los cómics durante décadas. Las aventuras de estos personajes ofrecen infinitas posibilidades que los ejecutivos de los grandes estudios han sabido aprovechar creativa y lucrativamente. Con Batman v. Superman el realizador Zack Snyder (300, Watchmen) formula una pregunta tan pertinente como necesaria: ¿Qué le exigimos a una película de este tipo?

Snyder ofrece un cine para fans hecho por fans, estableciendo el camino a seguir del universo DC

Después de los devastadores acontecimientos que se desarrollaron en El Hombre de Acero (Snyder, 2013), Superman tiene que afrontar las consecuencias de sus actos. Por su parte, el justiciero de Gotham se propone detenerle al entender que representa una amenaza capaz de acabar con el mundo entero. Mientras la tensión crece entre ambos, el verdadero peligro conspira en la sombra.

Al margen de la evidente expectación que sin duda suscita ver a estos personajes reunidos por primera vez en el cine, el director aprovecha el enfrentamiento entre ambos para reflexionar sobre la figura del superhéroe en un contexto realista. Lejos queda la visión idílica ofrecida por Richard Donner (Superman, 1978), aunque muchos sigan considerándola la única válida. Aquí el personaje sigue mostrando su idiosincrasia, pero sobreponiéndose a un clima sociopolítico cínico y sin valores. Nunca antes se había explorado en el cine la dimensión más humana de un ser al que muchos atribuyen, erróneamente, una perfección que nunca tuvo. La hostilidad del mundo que le rodea, determinará que en esta ocasión sus actos resulten más heroicos si cabe.

En el lado opuesto encontramos a un Batman que se asemeja de forma evidente al que ofreció el legendario Frank Miller en su obra maestra The Dark Knight Returns (DC Comics, 1986). La oscuridad inherente al personaje, se potencia con un hombre murciélago implacable y violento, curtido por las tragedias sufridas a lo largo de su larga cruzada contra el crimen. La figura de Superman, eje sobre el que gira toda la trama, condicionará sus actos ofreciendo la faceta más paranoica de un hombre atormentado por pesadillas y  visiones apocalípticas.

A pesar de que la elección de Ben Affleck para interpretar a Bruce Wayne originó infinidad de críticas en un principio, el actor consigue convencer incluso a los más escépticos con una brillante caracterización del personaje.

Tratándose de un film cuyo máximo reclamo supone el enfrentamiento entre estos dos grandes iconos, cabe pensar que la historia podría servir como simple pretexto para justificar la pelea entre ambos. Nada más lejos de la realidad. El guión, escrito por Chris Terrio y David Goyer, se toma su tiempo en establecer los abundantes temas que quiere tratar. La trama se ramifica a través de distintos personajes, de forma que nunca decae el interés, dejando que los acontecimientos fluyan construyendo el tono adecuado hasta desembocar en su impactante tramo final. De este modo, el enfrentamiento entre los dos héroes llega tras haberse cimentado coherentemente los acontecimientos que derivan hacia ese momento, potenciando la expectativa por dicha escena. Las batallas del film le dejan a uno literalmente sin aliento, fundamentalmente por la épica que logra infundir Snyder al conjunto y por el perfecto acompañamiento musical de unos Hans Zimmer y Tom Holkenborg en estado de gracia.

A pesar de que la elección de Ben Affleck para interpretar a Bruce Wayne originó infinidad de críticas en un principio, el actor consigue convencer incluso a los más escépticos con una brillante caracterización del personaje. Su labor y dedicación en la película es indudablemente digna de todos los elogios. Los instantes que comparte junto a un magnífico e irónico Jeremy Irons como Alfred, nos hacen anhelar la llegada de una nueva cinta de Batman en solitario. Henry Cavill vuelve a transmutarse a la perfección en un Superman con más conflictos que nunca, intentando salvar un mundo que no termina de aceptarle definitivamente. Su relación con Lois Lane, a la que da vida la siempre excelente Amy Adams, resultará primordial para anclarle a la humanidad. Jesse Eisenberg suscitó incluso más dudas que Affleck cuando se anunció que interpretaría al villano Lex Luthor. Su trabajo resulta un acierto al distanciarse de las anteriores versiones, resultando tan psicótico como maquiavélico, constituyendo una verdadera amenaza. Por su parte Gal Gadot consigue deslumbrar tanto en los instantes más reposados como en las escenas de acción, haciendo honor a un personaje de la magnitud de Wonder Woman, a pesar de contar con menos tiempo de metraje que los héroes del título.

Zack Snyder vuelve a mostrarse una vez más como el perfecto director para trasladar un medio (el comic) a otro (el cine). En esta ocasión, tanto la composición de cada plano como el montaje, están planteados para transmitir la sensación de estar viendo un cómic en movimiento, algo que ya consiguió en la monumental Watchmen. Snyder ofrece un cine para fans hecho por fans, estableciendo el camino a seguir del universo DC, que no podría comenzar de una forma más prometedora. Una cinta tan valiente como atípica dentro del género, que consigue que se replanteen las ideas preconcebidas sobre las películas de superhéroes. No será apreciada ni comprendida por todos, pero muchos la necesitábamos.

Título original:Batman v. Superman: Dawn of Justice (2016)

Duración 153 min.

País: EEUU

Director: Zack Snyder

Guión: David S. Goyer, Chris Terrio

Fotografía: Larry Fong

Música: Hans Zimmer, Junkie XL

Reparto: Ben Affleck, Henry Cavill, Amy Adams, Jesse Eisenberg, Gal Gadot, Diane Lane,Laurence Fishburne, Jeremy Irons, Holly Hunter, Scoot McNairy, Callan Mulvey, Tao Okamoto, Brandon Spink, Lauren Cohan, Michael Shannon, Hugh Maguire, Jason Momoa, Ezra Miller, Ray Fisher

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