Aventuras en el bosque

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Crítica

The Kings of Summer (2013), de Jordan Vogt-Roberts

Por Claudia Lorenzo

De pequeña era una absoluta seguidora de Los Cinco de Enid Blyton, que en realidad eran cuatro y un perro. Acampaban en bosques ingleses, tenían una isla para ellos solos y siempre comían emparedados que les preparaba su tía. Julian, el mayor, era la voz sensata, el que investigaba racionalmente. Dick, en cambio, era más pillo. Georgina era una niña con voluntad de ser niño -y no me extraña, visto lo que había- y Ana era la aventurera a rebufo, que siempre tenía miedo, a la que siempre había que proteger, que prefería quedarse en los campamentos preparando la comida y que recordaba constantemente a una madre preocupada. Cuando leía Los Cinco, vivía confusa con mi referente. Como niña, no quería ser Ana, porque era una remilgada, ni Georgina – George, decía ella-, porque no tenía ningún interés en convertirme en chaval. Al final me convencía de que Tim, por perro, no contaba como miembro y que los otros cuatro me aceptarían a mí tal y como era.

Recuerdo estas cosas viendo The Kings of Summer y leyendo las constantes referencias a películas de aventuras infantiles como Cuenta conmigo, Los Goonies o Mud. Lo recuerdo porque, sin menospreciar la calidad de todos estos filmes con los que he disfrutado, me he reído y he inventado mundos, me cansa muchísimo la ausencia de chicas en ellas, chicas que quieran ser partícipes de los riesgos y las aventuras de los protagonistas. Me agota que nosotras seamos sólo causa de conflicto amoroso entre varios personajes masculinos, pero que nunca cojamos una herramienta y digamos “Quiero construir una casa en medio del bosque”, como hace Joe (Nick Robinson) en esta historia de chavales que quieren huir de una realidad monótona y convertirse, como todos hemos querido alguna vez, en dueños de un territorio propio. Joe recluta, para su verano loco, a su mejor amigo Patrick (Gabriel Basso) y a un brillantemente raro Biaggio (Moisés Arias). Huyendo de sus padres, cada uno con unas peculiaridades a cuestas, los tres se proponen edificar su propio hogar en un claro y vivir allí salvajemente. Todo se complica con la llegada de Kelly (Erin Moriarty), interés amoroso de más de uno de ellos. The Kings of Summer carece de la nostalgia que transmitía Cuenta conmigo, o de la aventura loca de Los Goonies, pero no deja de ser una película entretenida sobre ese período en el que la infancia queda atrás, la madurez parece acercarse, y aún existe la ilusión de vivir una aventura como las de los libros de nuestra infancia. Los actores, todos ellos, realizan un trabajo brillante y sincero, destacando el papel de Arias, que si bien podía haberse encasillado simplemente como el “raro” del grupo, le otorga una personalidad única a Biaggio y transmite las emociones y los sentimientos que hay debajo de las aparentes peculiaridades.

Simplemente pido que en el futuro alguien recuerde que las niñas, con “a”, también sueñan con bañarse en ríos, vivir de forma salvaje, dormir entre árboles y correr por el campo haciendo el tonto. Y merecen ser representadas en algún momento.