Así pintaban, así, así

Prince1

Crítica

Prince Avalanche (2013), de David Gordon Green

Por Claudia Lorenzo

David Gordon Green es uno de estos directores americanos difíciles de definir. Tras sus incursiones en el cine independiente con All the Real Girls (2003) o Snow Angels (2007), entre otras, dirigió (o, en algunos casos, perpetró) comedias de la última hornada de humor estadounidense como son Pineapple Express (2008), Your Highness (2011) o El canguro (2011). Con Prince Avalanche (remake de la película islandesa Either Way) presentada en Sundance en 2013 y galardonada con el Oso de Plata a mejor director en Berlín de ese mismo año, vuelve al estilo de sus primeros filmes mezclando alguno de los toques humorísticos que imprimió en sus películas más conocidas.

Alvin (Paul Rudd) trabaja pintando las líneas de una carretera texana en 1987, poco después de que unos incendios hayan devastado gran parte de los bosques de la zona. Lance (Emile Hirsch) es el hermano de su novia, el segundo empleado en discordia que le acompaña en la soledad y monotonía de la tarea. Mientras Alvin reflexiona sobre la vida y lo que significa cuidar a una familia, la mayor preocupación de Lance es con quién acostarse en medio del bosque, donde no hay ni un alma con la que entrar en contacto. El choque de estas dos mentes, en principio opuestas, produce momentos divertidos y confusos que animan la historia de almas perdidas en medio de una naturaleza que intenta regenerarse.

Con reminiscencias Beckettianas – o eso parecen considerar algunos-, Prince Avalanche no llega sin embargo a la naturalidad y, paradójicamente, profundidad de los diálogos entre Gogo y Didi, esos momentos descacharrantes que analizan la humanidad más escondida dentro de cada ser vivo. El filme acaba quedándose en una historia pequeñita, interesante de ver gracias al trabajo de sus dos protagonistas, ambos actores de primer nivel, y entretenida gracias a su envoltorio, la fotografía, la música de Explosions in the Sky o el corto metraje. Un producto del cine independiente norteamericano decente pero que no llega más allá de la originalidad de su entorno y cierto tono, un tanto indefinido entre comedia absurda y drama costumbrista, que puede enganchar a algunos y alejar a otros.

Prince Avalanche puede verse hasta el 27 de abril en el Atlántida Film Fest de Filmin.