American Horror Story: Coven

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Angela Bassett, Jessica Lange y Kathy Bates en “American Horror Story: Coven”

Crítica

Por Heider Tunarrosa

“No hay que creer en brujas, pero que las hay, las hay¨.

“American Horror Story” es el programa más visto en el canal FX, y con justa razón. Este año debutó su tercera temporada y rompió los récords de audiencia, alcanzando 5 millones de televidentes (lo cual es algo impresionante para un canal de cable básico).

Lo que hace a “American Horror Story” un nuevo clásico de la televisión es que cada temporada es diferente, diferente escenario, diferente historia, diferentes personajes, pero todas tienen dos cosas en común: mismos actores y ser increíblemente retorcidas.

Es una serie que puede ser disfrutada por alguien que ama el cine de terror, horror y thriller, o alguien que también odia aquellos géneros, porque los creadores (Ryan Murphy y Brad Falchuk) se encargan de escribir historias que no tienen límites. Es importante saber que este dúo es responsable de esa otra serie azucarada llamada “Glee”. El problema con “Glee” es que, después de varias temporadas, las historias comenzaron a perder sentido. Esto no ocurre en “American Horror Story”.

Conocida comúnmente como “AHS,” el show también es magnífico a la hora de mezclar gore con terror. En la pantalla se ve sangre, se escuchan gritos, hechizos y maldiciones, pero la historia central siempre encaja perfectamente como un rompecabezas. La primera temporada fue sobre una casa llena de fantasmas, la segunda fue un asilo mental, y esta temporada se trata de brujas.

El elenco es más que brutal: Sarah Paulson, Evan Peters, Emma Roberts, las nominadas al Oscar, Gabourey Sibide y Angela Bassett, y las ganadoras del premio de la Academia Kathy Bates y Jessica Lange.

La serie siempre destaca por mezclar hechos macabros de la vida real con ficción, y esta temporada no es la excepción. Ahora toma lugar en New Orleans y hace constantes referentes a los juicios de Salem y a la magia negra usada por brujas traídas como esclavas de África (Voodoo).

“AHS” también se caracteriza por tener una secuencia de apertura que asusta de principio a fin; las imágenes fueron creadas por Kyle Cooper (quien hizo los créditos en “Se7en”) y la música fue compuesta por Charles Clouser (miembro de “Nine Inch Nails”).

La serie también viaja en el tiempo, y cada temporada tiene flashbacks y flashforwards. Lo más importante es no hacer preguntas, toda duda será contestada al final de temporada, ya que todo va a tener sentido, sólo hay que tener paciencia.

En esta temporada el elenco en su mayoría son mujeres y cada una tiene un poder especial. Kathy Bates roba el show como una bruja que tortura a esclavos, y Jessica Lange es sencillamente un deleite visual como una bruja que tiene la habilidad de absorber la juventud de los hombres. Las referencias al Hollywood clásico siempre han sido parte clave de la serie, ya sea por el diseño de vestuario, la dirección de arte y el manejo de los colores.

Otro aspecto que hace “AHS” algo fascinante es que los escritores saben mezclar muy bien el terror de fantasía y elementos de la vida real. Temas como violaciones, aborto, abuso, incesto, asesinatos, torturas, etc., son usados en el show, pero son llevados a tal extremo que se justifica el uso del terror para contar historias que horripilan al espectador.

Es sencillamente “La Dimensión Desconocida” de esta generación. Y ayuda que cada temporada sea considerada como una miniserie, porque Ryan Murphy y Brad Falchuk se enloquecen con sus personajes, y en la siguiente traen algo nuevo y más sorprendente.