A falta de profundidad, risas

Martiño Rivas e Inma Cuesta en '3 bodas de más'

Martiño Rivas e Inma Cuesta en ‘3 bodas de más’

Crítica

3 bodas de mas (2013), de Javier Ruiz Caldera

Por Sara Méndez

Dirigida por Javier Ruiz Caldera, 3 bodas de más es una especie de Bridget Jones a la española. Aunque ambas películas tienen en común a una protagonista que lucha por triunfar en el mundo laboral a la vez que trata de solventar una vida amorosa nefasta, 3 bodas de más no consigue alcanzar el grado de profundidad de la memorable comedia británica.

Ruth (Inma Cuesta) es una bióloga marina que se dedica al estudio de las langostas. Tras ser plantada en la boda de una amiga por Pedro (Berto Romero) Ruth se vuelca en su trabajo, donde entabla amistad con Dani (Martiño Rivas), el nuevo becario y la única persona a la que podrá convencer para que le acompañe a tres bodas de tres ex novios (incluida la de Pedro, que después de tres meses de ruptura ha encontrado a su alma gemela).

Lo que sin duda no falta en el film son hilaridades. Divertida por su tono políticamente incorrecto, la película recuerda al tipo de comedia popular americana de los últimos años donde se busca la risa fácil (lo cual puede resultar un tanto cansino). Sin embargo, la falta de profundidad emocional es lo que impide que la historia tenga la fuerza necesaria para calar hondo en el público. Los únicos personajes propiamente desarrollados son Ruth y Jonás (Quim Gutiérrez), un cirujano plástico con el que Ruth se lía en la boda de Mikel (Paco León). El resto del elenco parece estar en el film para generar conflicto y comedia, e indudablemente el personaje que más lo sufre es Dani, cuyo papel es fundamental en la historia. No sabemos quién es o qué hace ahí y aunque resulta encantador, su personaje no deja de ser demasiado plano.

Inma Cuesta, que debuta en el género de la comedia, hace un trabajo excelente dando vida a Ruth, un personaje conmovedor por el que la audiencia siente empatía y que recuerda mucho a Bridget Jones tanto por su inseguridad como por su inaptitud para salir triunfante de ciertas situaciones embarazosas.

En cuanto a los aspectos más técnicos del film, un elemento cuestionable es la música, demasiado obvia en ocasiones, aunque acertada en lo que se refiere a la protagonista y su pasión por cantar canciones tristes (y más específicamente, la balada Carrie). Lo que sí funciona es la gama de colores de la fotografía, vibrante y alegre, así como la estructura narrativa del guión.

Por una vez, es agradable ver este tipo de comedias salidas del cine español porque a pesar de sus fallos, 3 bodas de más es una apuesta acertada. Ahora lo único que falta es dotar de profundidad a los personajes para poder ponernos a la altura de las comedias hollywoodienses. O mejor aún, de las británicas.